Cirugía Refractiva: Mi Experiencia

Después de años, de verdad, años, dándole vueltas, por fin me decidí a operarme de la miopía y quitarme de encima las gafas, espero, de una vez por todas. Como me suele ocurrir en cosas así, no creo haber elegido el mejor momento del año, debería haberlo hecho unos o dos meses antes o haberme esperado a septiembre-octubre. Pero cuando me decido a algo así, no me lo quiero pensar y mejor en mal momento, que nunca.

El “día D” fue el jueves 18 de junio de 2009 en la Clínica AVER en Madrid. Ya me había hecho allí mismo las pruebas previas para ver si era posible o no operarme. Por lo visto, era apto, como cabía esperar, sigo siendo algo incrédulo con respecto a cuánta gente declaran no-apta, me da que si no ven un problema muy claro, ‘tol mundo es bueno’, pero tanto en esta, como en cualquier otra clínica.

Por lo visto mi cornea tenía grosor más que de sobre (500 y pico ¿micras?) para soportar la cirugía y un posible ajuste posterior si no me dejaran lo suficientemente bien en la primera intervención. La sequedad y lágrima grasa de mi ojo no parece ser inconveniente (¿?¿?). Así que todo fue OK.

El jueves llegué con el tiempo justo, como últimamente empieza a ser costumbre, aparcar por la zona fue un problema, todo petado y los parkings más cercanos, no muy cerca, así q junto con mi gran desconocimiento de la geografía madrileña, acabé tardando un web en dejar el coche aparcado.

Cinco minutos de espera en la recepción y ya me tocaba a mi, salío un señor con bata de médico de la zona de quirófanos y dijo mi nombre… joé, soy un cagueta para estas cosas, lo sé, pero casi q pasarme allí la tarde sin q dijeran mi nombre no me habría importado 🙂

Te pasan a otra salita dentro, más tranquila, donde te ponen la bata y los patucos típicos. Te hablan un poqutio, unas gotas en los ojos y a tranquilizarte q el siguiente en la lista de intervenciones eres tú. No pasaron más de 15’ hasta que salió la doctora que me iba a operar, Beatriz Paredes, charlamos un poquito y listo. Vino a buscarme su ayudante un par de minutos después y ya pasas al quirófano.

Lo primero es que te van dando charla para mantenerte relajado. Según entras ves la camilla con el aparato encima, el que supones será el láser que te tallará la córnea después, y te dicen que te van a poner una collarín para mantener la barbilla apoyada y la cabeza más sujeta. Te tienes que tumbar en la camilla, colocar la cabeza en un hueco para que no quede libre y si algo sujeta y centrarte todo lo posible. Todo el rato te están hablando.

Las gotas anestésicas realmente lo son –recuerdo haber leído en algún sitio hace mucho que eran simplemente placebo pero no, el ojo y alrededores se te queda acorchado, no completamente insensible pero si adormecido-. Lo primero es sujetarte las pestañas con cinta a la cara –ahí la doctora hizo algún comentario sobre que había que conservar esas pestañas tan largas que tengo, yo pensé en si lo diría por el láser q apuntara mal y me quemara cualquier cosa por los alrededores de mi córnea 🙂 -. Luego colocan el cacharro ese que te sujeta los párpados para que no puedas cerrar el ojo. Realmente ese cacharro es lo mas molesta, no el hecho de colocártelo, si no que el acto reflejo cuando te hurgan los ojos es defenderte, cerrar el ojo, y este cacharro te lo impide, así que la mayor parte de las molestias diría que vienen causadas por intentar cerrar el ojo, y eso es innato, así que hay que estar muy tranquilo para que te moleste lo menos posible.

Importante decirlo pronto, la intervención NO DUELE, son únicamente molestias, incomodidad derivada de que te toqueteen un ojo, pero en ningún momento dolor. También importante decirlo pronto, y, como casi todo, es una cuestión de gestión de expectativas, la intervención, y sus efectos, me resultaron más molestos de lo que me esperaba, seguramente porque todo el mundo te dice que ‘no te enteras’ y si que te enteras pero, insisto, no duele. Lo compararía con ir al dentista. Si el dentista es bueno y te van a hacer un empastito o algo así, no duele nada, solo que no es agradable estar con la boca abierta metiendo aparatos ahí y lo normal es que luego estés algo molesto.

Antes de seguir, os dejo este enlace, el vídeo, si no sois muy impresionables, es muy útil para que veais en qué consiste exacatamente la intervención de cirugía tipo LASIK:

Cirugia Lasik

El siguiente cacharro es el que utilizan para cortar el epitelio, la capa que cubre la córnea y poder acceder a ella. Yo utilicé el método LASIK en el que el corte es mecánico, vamos que te cortan el ojo con una cuchilla, en el INTRA-LASIK el corte es con láser, pero parece que está menos probado además de que también tiene sus inconvenientes (me contaron algo de posibles burbujitas por debajo del flap o colgajo). Pero vamos, que en esta clínica, solo tenía la opción de LASIK.

Este es probablemente el peor momento de la operación porque te succionan el ojo –lo sé no porque notara nada especialmente molesto, sino porque las oía decir ‘succión’- para ‘sujetarlo’ y cortar la capa externa. En ese momento te avisan de que no vas a ver nada, te quedas ciego durante unos segundos pero que no te asustes, enseguida volverás a ver la luz roja parpadeante a la que has de estar mirando constantemente durante toda la operación. Y, en efecto, a los pocos segundos y detrás de una nebulosa, aparece de nuevo tu añorada luz roja.

Ahí te dicen que lo peor ya ha pasado, ya han cortado, ahora toca el láser que talla, quema, la córnea acorde a tu graduación y defectos oculares. Lo hace en varias fases, tres en mi caso creo recordar, que duran entre 5 y 10 segundos en los que te tienes que estar muy quietecito para que el aparato lo haga bien y no se pare. Oyes el ruido del cacharro en cuestión y empiezas a oler a ‘pollo quemado’, si, es tu ojo que está siendo desintegrado, afortunadamente solo un trocito (anda que si falla el cacharro y te quema hasta el cerebro, eso si que tiene que apestar a pollo chamuscado!!! 🙂 ). Por cierto, todo el tiempo te han estado humedeciendo el ojo, agua fresquita o lo que sea.

Una vez el láser ha terminado de tallar, cogen el flap con unas pinzitas, lo recolocan en su lugar y siguen echándote líquidos varios. Ves como usan una especie de espátula para ir extendiendo sobre el ojo esos líquidos y planchando el flap para que recupere su posición natural y empiece a cicatrizar. Y se acabó… con ese ojo. He leído que en algunas clínicas empiezan por el ojo de mayor graduación, en esta suelen comenzar por el derecho si tu no tienes ninguna preferencia.

En mi caso con el ojo izquierdo hubo algún problemilla, me resistí algo a las pinzas durante el tallado y el láser se paró, aunque luego continuó aparentemente sin mayor problema. Después te quedas 20’ o media hora en una salita con luz tenue donde ya entra quien te haya ido a acompañar, te revisan el ojo con las típicas máquinas para ver que todo ha quedado en su sitio, te cuenta la pauta de administración de las diferentes gotas que te tienes que poner durante unos días y para casa. Según sales a la calle vas como un niño que está aprendiendo a leer, mirando los carteles de las tiendas a ver si eres capaz de leer lo que pone y a qué distancia lo ves. No ves perfectamente, puedes manejarte solo aunque tienes un atontamiento considerable en la cabeza y una cierta sensación de malestar debido a la manipulación del ojo. Yo donde peor me sentí fue en la sala de la luz tenue, ahí estaba algo incómodo. Luego te ponen la ‘gota mágica’, anestésica, claro, y te encuentras mucho mejor.

Camino de casa, ya en el coche, pero conduciendo mi mujer, noté como si se hubiera metido una arenilla en el ojo izquierdo y eso empezó a molestarme. Después de estar toda la tarde-noche tumbado en el sofa, tranquilito y poniéndome las gotas cuando tocaba –hasta veía la tele algún rato, había que ver al Barça ganar la liga de baloncesto 🙂 -, aquello seguía molestando. Se lo comenté a la Doctora Herrero en la revisión del día siguiente y resultó que el flap, por uno de los bordes se había doblado sobre sí mismo hacia dentro y se había quedado pegado, por lo que tuvieron que despegármelo con una jeringuilla y una pequeñísima cánula con agua. Como tenía tendencia a volver a doblarse, pues me colocaron una lente por encima que lo sujetara y, para mayor seguridad, después de varias pruebas y de dejar pasar unas horas entre una y otra para ver cómo evolucionaba, me fui para casa a pasar el fin de semana con la lente puesta de forma que sujetara, evitara el roce del párpado con el pliegue que se había formado y planchara el pliegue hasta el lunes.

El lunes por la tarde, revisión, todo iba bien, me quitaron la lente, un paseito para comprobar que no me rozara y para casa. Durante todo el fin de semana con la lente veía peor y hoy, un día después de quitármela, sigo notando que la calidad y agudeza de la visión con el ojo izquierdo es menor que con el derecho –con el que parece que ya he recuperado el 100% de la visión-. Se supone que irá mejorando poco a poco hasta igualarse con el otro pero, en una semana o diez días tengo la siguiente revisión, a ver cómo va la cosa.

Por ahora, satisfacción con la intervención, y contento con la clínica AVER, la recomiendo. Incluso me llamaron el sábado para interesarse por la evolución del ojo izquierdo, para asegurarse de que, aunque la clínica estaba cerrada, todo iba bien.

Por cierto, ahora toca dormir con los ojos cubiertos, sobre todo para prevenir que te rasques o restriegues nada más despertarte o dormido, además de por que tengo tendencia a dormir boca abajo, así que tengo que ponerme algo parecido a esto durante un par de semanas (a esta chica le siente mejor que a mi 🙂 ).

Bueno, esta es la verdad y toda la verdad sobre mi intervención, no como otros, que después de preguntar a un montón de gente, ahora me van contando cositas que antes de la operación no me decían…

Abrazos pá tós!!,

Tony

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2 respuestas a Cirugía Refractiva: Mi Experiencia

  1. Fernando dijo:

    La foto y el vídeo sobraban 🙂 sobre todo para los que aun no nos hemos operado y nos lo estamos pensado- Nando

  2. Eduardo dijo:

    Hola Tony, gracias por tan detallado recuento de los acontecimientos, sin embrago no he podido dejar de sentir molestias en los ojos mientras leia… joder soy muy aprensivo con eso de q me toqueteen en los ojos. Yo no creo q me dejara hacer esa operacion a no ser que la hagan con anestesia general jaja y tb le tengo mucho respeto asin q yo seria un gafotas o 4 ojos forever. El video de la operacion ni de coña lo pienso ver. eso de q corten el ojo es demasiado para mi. Creo q quede traumado de niño con la imagen de esa pelicula de Buñuel… (el perro andaluz creo…).

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